Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

Irrational woman o la barriga de Joaquin Phoenix

Hace dos semanas me lancé a ver la última película de Woody Allen y poco puedo decir que no se haya dicho ya. Aporta poco a la filmografía del estadounidense, pero es agradable de ver para los incondicionales del director, guionista y actor. El título del post sí parafrasea el de la cinta “Irrational mal”, sin embargo parte de una reflexión sobre una parte del cuerpo de su protagonista Joaquin Phoenix.

Lo que más me conmocionó de la película fue la barriga que lucía el actor, estuve unas cuantas secuencias divagando sobre si sería una prótesis o real y pensé que en el guion no le quitarían la camiseta y se la quitaron… y la barriga, que no era nada bonita, ¿para qué mentir?, evidentemente seguía allí y era convincente. Como dato curioso o cómico, tengo que decir que aumentaba o disminuía según avanza la historia y en ciertos momentos parecía tener más vida que Abe Lucas.

Cuando el personaje de Joaquin se despojó de su camiseta, ya me parecía tan atrayente como a Jill Pollard (Emma Stone) y su barriga se había convertido en una consecuencia de una vida disoluta y “abandonada”. Sí, en ese momento abría tanto los ojos como la actriz cuando él daba clases de filosofía y confería sentido a su existencia de una forma más que cuestionable. En esos instantes, esa barriga me llamaba mucho más la atención que los perfectos abdominales de Andrés Velencoso.

Curiosa reflexión de una persona como yo que tiene un tira y afloja con los kilos constante, que cuida lo que come y hace ejercicio para mantener bajo control, precisamente la misma zona en la que el guion de Woody Allen acumula la grasa al esquivo Joaquin Phoenix. Varias veces al día escrutinio su evolución e intento que no sobresalga en la ropa que llevo a diario. A veces es misión imposible, pero mi abdomen siempre me ha generado inseguridad y probablemente eso sea consecuencia de la educación sexista que he recibido. Un hombre barrigón puede ser extremadamente sexy, pero yo no me dejo pasar una y cuando me desvío del camino, me encuentro con mi reflejo que se encarga de leerme la cartilla.

Postdata: Me encantaron los capítulos de la cuarta temporada de Homeland en los que Quinn (Rupert Friend) tenía un affaire con la encargada del motel en el que se hospedaba que se alejaba decenas de centímetros de las tiranas medidas corporales (90-60-90). En esto y en otras cosas que he escrito por aquí o que tal vez comente en un futuro, reconozco que soy una irrational woman.

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