Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

El despotismo nos infecta de ébola

Es fácil observar que el sentido que menos aplican los gobernantes es el común, aunque debería ser el que dominase en sus funciones. No era necesario tener ningún conocimiento médico para poder reflexionar y concluir que traer a dos misioneros infectados con el virus del ébola solo ocasionaría problemas más graves.

Abrir la puerta a un virus con un alto porcentaje de mortandad sin un tratamiento o vacuna efectiva, no parece, a priori, una idea acertada y comienza a ser una locura cuando no se conocen los protocolos y el personal que debe tratar con ellos, no sabe a qué atenerse. En este tema, la improvisación causa muertes y es en África donde el virus debería ser tratado y contenido, simplemente usando el sentido, anteriormente mencionado: el común.

En este país gobernar significa conseguir una posición de poder para vivir a cuerpo de rey, pero no implica escuchar a los ciudadanos o los expertos en el campo que proceda ni tampoco rectificar. Esto ha quedado aún más patente con el tema del ébola. No escucharon a los científicos que desaconsejaban las repatriaciones y con suma ignorancia, que no les exime de ser unos irresponsables, reabrieron unas instalaciones sanitarias que habían cerrado para tratar a una persona con una enfermedad muy grave y en avanzado estado, lo que se traduce en una mayor carga vírica. Pero esto no fue suficiente y decidieron jugársela una segunda vez y consiguieron que Teresa Romero fuera la primera infectada de ébola fuera de África.

La auxiliar de enfermería, que sigue en estado grave, ha sido acusada por varios responsables sanitarios de mentir y de haberse contagiado por ser “lenta al aprender”. “La culpa siempre es de otro”, una máxima que funciona a rajatabla entre nuestros gobernantes, pero no se cuestionan la falta de preparación, de supervisión o de material adecuado.

Además supimos por su marido que querían sacrificar al perro de la pareja Excálibur sin escuchar a ningún experto en la materia. En África, no se sacrifica a los animales de los infectados que tienen un contacto más directo con la enfermedad y como hemos visto en las últimas horas, tampoco lo han hecho en Dallas (Estados Unidos). Pero, este perro fue condenado a muerte y aquí los políticos no rectifican, no razonan, no escuchan, no sienten, no piden perdón…

Excálibur se ha convertido en un símbolo de la lucha ante la sinrazón de nuestros gobernantes para muchos y para otros tantos ha supuesto la ejecución de un animal que tenía derecho a la vida como lo tienen todos los afectados e infectados. Así pensaron que se quitarían un “problema” de encima que no sabían cómo gestionar, en este caso, a no ser humano, su solución fue segar la vida de un inocente -lo más fácil para quienes carecen de empatía y de ética-.

Su despotismo ha infectado a España de ébola y a los que vivimos aquí nos ha llenado de impotencia y rabia. ¿Qué excusa tienen los que perpetúan esto con sus votos? Me niego a creer que esos votantes compartan la nula moralidad y ética con las personas a la que legitiman en el poder. Mi voto recordará lo que le sucedió a Excálibur y lo que ocurre con millones de animales cada año por la crueldad de los seres humanos.

Foto | Wikipedia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Basic HTML is allowed. Your email address will not be published.

Subscribe to this comment feed via RSS

A %d blogueros les gusta esto: