Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

Lacasitos en la bolsa del gimnasio

Se acerca la Navidad y en el gimnasio esto significa que las clases se llenan de gente que se prepara para después, atiborrarse a comer y beber. Antes pensaba que me daba un poco de vergüenza, estar en clases que están casi vacías, pero visto el llenazo de hoy, lo prefiero.

No me gusta que se me vea mucho y nunca me pongo frente al espejo, me hago con un pequeño hueco a la izquierda porque si me pongo a la derecha, la coordinación de mi cuerpo no funciona igual y me pierdo con más frecuencia. Especialmente hoy me he puesto detrás, casi sin espacio, con una compañera al lado que me iba quitando el oxígeno y con todas sus cosas detrás de mí, amontonándose.

Son los contras de ir a un gimnasio de barrio y barato, que en los picos de Navidad, antes del verano y en septiembre, el agobio es máximo, pero el resto del año todo va bien.

El post se llama Lacasitos en la bolsa del gimnasio porque mientras me concentraba para no estamparme contra la chica que estaba a mi lado, más preocupada por su móvil que por la clase, y por no enredarme con su mochila, he visto dentro de esta una caja tamaño XXXL de estas golosinas. Me ha hecho gracia.

Yo no abandono el gimnasio, ayer volvía tras el accidente de mi padre y estaba ansiosa. No es un tema físico, sino más psíquico tras la clase, encontré un estado de relax que necesitaba.

Foto | Lacasitos

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9 Responses to “Lacasitos en la bolsa del gimnasio”

  1. Isabel

    Pues efectivamente, “la prueba” me ha demostrado que tengo que repetir cuanto escribí antes o algo parecido.
    Lo primero que te decía es que me alegro mucho de la mejoría de tu padre, eso influirá positivamente en tu ánimos.
    Lo segundo, que lo del gimnasio es una fuente de información para quien le gusta escribir, fuente inagotable de anécdotas.
    Lo tercero, Elisa, que en los gimnasios, sea barato y de barrio o sea de alto standing, es lo mismo, porque son las personas las que dan vida a ese recinto cerrado donde se reúne gente tan diversa.
    Yo he ido durante varios años, con mi mochila de ruedas cargada de ilusiones. Con el paso del tiempo se fue vaciando de ellas y llenando de decepciones. Por eso, este año decidí dejarlo.
    Si eres capaz de aislarte de aquéllas que te quiten el aire, de las que llevan sus móviles encendidos a las clases de Pilates o yoga, de las que no paran de hablar mientras hacen estiramientos, o bailes o lo que sea… entonces, disfruta a tope y consume cuantas energías puedas. Saldrás de allí renovada.
    Un saludo

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    • Elisa Blanco Barba

      Muchas gracias, Isabel por tu comentario. Siento que hayas tenidos que dejar el gimnasio. A veces, sí es cierto que me cuesta aislarme, pero me compensa porque me hace encontrarme mejor. Mi padre va mejorando día a día, muchas gracias por preguntar.

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  2. Isabel

    Lo primero de todo, Elisa, decirte que me alegro por la recuperación de tu padre.
    Y dicho esto, yo creo que tienes un filón para escribir con todo lo que da de sí un gimnasio.
    Yo este año tomé la decisión de no ir, llevaba varios años haciéndolo con mi mochila de rueda cargada de ilusiones.
    Pero poco a poco, año a año, la mochila se iba descargando de ilusiones para irse llenando de desilusiones.
    Nada tiene que ver que el gimnasio sea barato, de barrio o de alto standing, te lo puedo asegurar. Es un conjunto de todo, en el que las personas con las que compartes las clases tienen mucho que ver.

    En fin, Elisa, si tienes la suficiente capacidad para aislarte de las que le quitan a uno el aire, o le suena el teléfono en plena clase de pilates, o no para de hablar y de decir tonterías… Entonces disfruta porque te vendrá genial y descargarás en él mucha adrenalina.
    Un abrazo y ¡animo!

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  3. yolanda

    Me alegro de que hayas encontrado ese relax en el gimnasio:) Es curioso como las apariencias engañan, todos tenemos algún secretillo y por eso no debemos arrinconarnos, nadie es perfecto.
    Un besito y espero que tu padre esté mejor.
    PD: Ya tengo la guía!! Muchas gracias guapa;)

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    • Elisa

      Sí, me relaja muchísimo, yo cuando salgo de allí, a veces pico y como patatas fritas, pero me llamó la atención, lo de llevar los Lacasitos… Genial que te haya llegado ya la guía, espero que la disfrutes. Mi padre está mejor, comenzando a caminar poquito a poquito. Gracias por preguntar 🙂

      Responder

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