Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

La falta de luz

Desde hace unos días, no me encuentro bien, físicamente estoy como siempre, sigo yendo al gimnasio y mi actividad habitual no se ha visto resentida, pero noto que los pensamientos negativos y que la tristeza está intentando vencerme.

Entonces, miro por la ventana y veo que todo está oscuro, las farolas se han encendido y hace frío. Creo que la “falta de luz” me está afectando. Hasta este año no me había percatado del efecto que podía tener en mí esto. Evidentemente, me preocupa sentirme así.

Racionalmente, hasta diría que ordenadamente, he iniciado un proceso de búsqueda de pensamientos y sensaciones positivas y de alegría, que me está sirviendo de ayuda a ratos. Supongo que también me influye la cercanía de la Navidad, una fiesta que no me entusiasma -me gusta hacer regalos, pensar en los gustos de otros, pero en estas fechas todo se basa demasiado en la imposición.

Me preocupa estar tan irascible que cualquier pequeño detalle que ocurre a mi alrededor, me afecte como si fuera lo más importante del mundo. No quiero estar siempre enfadada, al contrario, comparto la aspiración de muchos y deseo ser feliz el mayor tiempo posible. Supongo que será una fase y que pasará.

Por cierto, aprovecho el post para recordaros que necesito vuestros comentarios y como agradecimiento regalaré dos guías de Londres. En el post “¿Quieres una de mis guías de Londres?”, tenéis todos los detalles. ¡Muchas gracias por leerme!

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8 Responses to “La falta de luz”

  1. yolanda

    Es algo pasajero, busca aquellas cosas que te hagan reír y olvidar esa tristeza. Sabes qué hago? Me pongo la música (que me gusta y movidita), con los auriculares para sentirla mejor y me pongo a bailar como una loca!! Al principio parece hasta ridículo, pero después del ejercicio y la adrenalina subida te digo que estarás mejor. Inténtalo. Un beso muy fuerte y ánimo.(Recuerda: es pasajero)

    Responder
  2. Isabel Fernández Bernaldo de Quirós

    Ánimo Elisa, quizá no te diste cuenta que la luz sale de nosotros hacia el exterior. No importan si los días son nublados, ventosos, o fríos…
    Quizá los días sean melancólicos, pero su melancolía es diferente y puede ser hasta bonita.
    Un abrazo
    Isabel

    Responder

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