Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

Diez reveladoras reflexiones nutricionales

Os adelanto que estas diez preguntas se las plantea el doctor McDougall, del que ya os he hablado en muchas ocasiones y que es un pionero en la alimentación basada en alimentos vegetales e integrales para prevenir y curar enfermedades. Esta eminencia publica un boletín cada mes y yo estoy suscrita, en el de julio encontré estas interesantes cuestiones que os resumiré a continuación. Aunque, primero enunciaré los diez puntos que trata y que son los siguientes:

1) La grasa (lípidos) que comes es la grasa que llevas contigo
2) Las féculas (almidones) te mantienen delgado
3) Los azúcares (hidratos de carbono) no se suelen transformar en grasa
4) El azúcar (hidratos de carbono) sacia el apetito
5) La deficiencia de proteínas es imposible, incluso en una dieta vegana
6) No existe una deficiencia de calcio en la dieta
7) Solo las plantas están formadas por ácidos grasos omega-3
8) Tomando suplementos de vitaminas se incrementará el cáncer, las enfermedades cardíacas y las muertes
9) En vez de buscar la cura, debes parar la causa
10) A la gente le encanta escuchar buenas noticias sobre sus malos hábitos

1) La grasa (lípidos) que comes es la grasa que llevas contigo. Primero os hago una observación, lo que se conoce como grasa, lo podéis encontrar también con la denominación lípidos, son sinónimos. Aquí el doctor McDougall nos cuenta lo difícil que es eliminar la grasa y la poquísima cantidad que consumimos para llevar a cabo nuestras necesidades diarias. Afirma que se acumula muy fácilmente a lo largo de todo el cuerpo y que permanece inalterable, si bien es posible expulsarla a través de la piel, lo que da lugar a problema dermatológicos como el acné. Es decir, que lo que nos debe dar la energía para nuestro día a día deben ser los hidratos de carbono, también conocidos como azúcares, sobre todo integrales.

2) Las féculas (almidones) te mantienen delgado. El arroz, las patatas o el maíz no engordan si se consumen sin aditivos. Son la base de poblaciones cuyos problemas de obesidad a lo largo de la historia no han existido -como norma general- como China, México y Perú. El problema viene cuando se utilizan aceites o mantequillas para freírlos y condimentarlos. Si se cocinan al vapor o al horno, se elimina el anterior problema.

3) Los azúcares (hidratos de carbono) no se suelen transformar en grasa. Aquí también he de aclararos que azúcar es sinónimo de hidrato de carbono. El metabolismo toma un hidrato de carbono complejo y lo transforma en simple, este azúcar va a la sangre y nos sirve de combustible para nuestro día a día. Sin embargo, el proceso para convertir un azúcar en grasa es muy complejo y también muy raro. Eso sí en experimentos controlados se ha visto que una persona que toma muchos azúcares refinados puede transformarlos en una pequeña cantidad de grasa corporal.

4) El azúcar (hidratos de carbono) sacia el apetito. La carne y la grasa solo llenan, no sacian y por eso, se pueden comer grandes cantidades sin problemas. Son los hidratos de carbono, los refinados en menor medida, y los integrales durante horas los que hacen que el cerebro mande una señal que indique que está saciado cuando estos azúcares llegan al torrente sanguíneo.

5) La deficiencia de proteínas es imposible, incluso en una dieta vegana. Los alimentos de origen vegetal tienen las suficientes proteínas para hacer crecer a animales tan grandes como jirafas, elefantes y vacas, así que con los seres humanos no existen ningún problema. Todos los aminoácidos, entre ellos los esenciales, necesarios para una buena salud abundan en las plantas. No existe la deficiencia de proteínas -cuando te alimentas normalmente-, sin embargo, las industrias de la carne y los productos lácteos se lucran a costa de esta mentira.

6) No existe una deficiencia de calcio en la dieta. En la China y África rural, hay muchas mujeres que dejan de consumir leche cuando son destetadas y sin embargo, llevan vidas normales con una incidencia mucho más baja de osteoporosis y roturas de cadera. En una dieta normal, la cantidad de calcio que se adquiere es suficiente para satisfacer las necesidades del organismo. La osteoporosis se debe en primer lugar a un exceso de ácido en el cuerpo creado por el consumo de carne y lácteos. En este caso ocurre como en el anterior, las industrias de la carne y los productos lácteos se lucran a costa de esta mentira.

7) Solo las plantas están formadas por ácidos grasos omega-3. Los peces consiguen sus grasas omega-3 de las plantas que comen, y después almacenan las grasas vegetales sintetizados en su cuerpo en altas concentraciones. Aunque estas grasas pueden ser muy beneficiosas para el ser humano, el doctor McDougall recomienda tomarlas de su fuente original: las plantas, porque es la que ofrece seguridad, ya que sino puede haber ciertas contraindicaciones: como lo que llama tener la “sangre fina”, es decir aumenta el riesgo de desangrando tras haber sufrido un accidente y también es un potente supresor del sistema inmunitario, lo que hace que cuerpo sea menos eficaz cuando lucha contra el cáncer y distintas infecciones.

8) Tomando suplementos de vitaminas se incrementará el cáncer, las enfermedades cardíacas y las muertes. Es partidario de adquirir los minerales y vitaminas necesarios, a través de sus fuentes naturales: verduras, frutas y féculas, pues ofrecen al cuerpo la cantidad necesaria en el momento adecuado. Sin embargo, observa que con los suplementos se pueden crear desequilibrios químicos que lleven a aumentar el riesgo de cáncer, enfermedades cardíacas y muertes.

9) En vez de buscar la cura, debes parar la causa. Las pastillas no ayudan a curar enfermedades como las cardíacas, la diabetes o la obesidad, son parches. Hay que ir a la causa que es una mala alimentación y cambiarla. Una dieta rica en arroz, maíz, patatas y judías con frutas y verduras, ayuda al cuerpo y hace que la enfermedad sea reversible. También suma eliminar malos hábitos como el tabaco, alcohol o el sedentarismo.

10) A la gente le encanta escuchar buenas noticias sobre sus malos hábitos. Como nos ha pasado a muchos, al doctor McDougall la carne y los lácteos le parecían y le tranquilizaba pensar que eran fuentes imprescindibles de proteínas y de calcio, pero cuando cambió su dieta, comenzó a ver el mundo de otra manera. Ahora es más feliz, activo, ha perdido peso, se siente más joven y está menos medicado. Al final de su artículo, invita a sus lectores a iniciar una dieta de 10 días basada en alimentos vegetales e integrales. Algo a lo que me uno yo, añadiendo el componente ético, pues esta alimentación respeta las vidas del resto de animales.

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