Combinando colores, mientras viajo en la ficción de la realidad

Admirar, sí, idolatrar, no

Esto totalmente a favor de tener admiración por otras personas, sin embargo, cuando el término se pasa de rosca y se convierte en idolatrar, no me interesa. Como seres humanos a los que nos gustan ciertos temas, trabajamos en determinados sectores o tenemos debilidad por algunas cosas es normal que admiremos a otros. A quienes son sobresalientes en un área determinada, a los que nos han hecho disfrutar con su trabajo, incluso emocionarnos o a los que han salvado vidas…

Habría una larga lista de motivos por lo que se puede tener una profunda admiración por otros. Pero, cuando se trata de idolatrar todo cambia. Lo primero es conocer el significado de este verbo que la RAE apunta que quiere decir: “Adorar ídolos”. ¿Qué es un ídolo? Imagen de una deidad objeto de culto o una persona o cosa amada o admirada con exaltación. Yo diría que en los tiempos que corren muchos mezclan ambos significados para seguir con si se tratara de una objeto de culto a ciertas personas.

Fue a través de Instagram cuando me dí cuenta de que los seguidores de ciertos personajes famosos (actores, cantantes…) Responden a sus mensajes de una forma “peculiar”, por decirlo sin usar un término ofensivo o que denote algún tipo de enfermedad mental, que no me compete a mí diagnosticar.

El personaje en cuestión sube una foto a su cuenta y hace un breve comentario. En realidad, da igual lo que suba porque en minutos tendrá una buena lista de mensajes que le digan cosas que sonrojan a los que admiramos, pero no idolatramos. Como admiradora, confieso que escrito algunos tweets felicitando a ciertas personas porque su trabajo me ha gustado, pero jamás podría llegar a sentir un sentimiento tal que me lleve a escribir cosas como “eres el/la mejor”, “te lo mereces”, “Sois una familia estupenda”…

Lo que está claro es que quien sigue la trayectoria laboral de una persona puede llegar a admirar este trabajo y quedarse ahí, pero quien idolatra, va más allá, traspasa la esfera de lo más íntimo y muestra una serie de emociones hacia alguien que no conoce, que a mí me resultan excesivas.

Estos últimos deberían saber que todos somos de carne y hueso y tenemos nuestras virtudes y defectos… Incluso sus ídolos. ¿Es falta de autoestima? ¿Es la ilusión o la ensoñación de formar parte de alguna manera de un mundo que les parece ideal?

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4 Responses to “Admirar, sí, idolatrar, no”

  1. Joselu

    Hola Elisa hace algún tiempo siento gran debilidad, obsesión, amor idílico por un actor por lo que voy más allá de la admiración pero tengo capacidad de autocontrol e interiorizo al máximo mis sentimientos, frustradamente soy consciente de que mi deseo de poder conquistarlo nunca va a llegar pero me recreo diariamente horas pegado en el ordenador lo que me provoca quitarme de mis deberes y responsabilidades pero me siento como flotando en una nuve, tengo miedo de que si le mando mensajes me rechace y caiga en una inmensa tristeza

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    • Elisa (@elisiya)

      Hola Joselu, con lo que cuentas en tu mensaje, creo que sabes que es lo que debes hacer. Yo no soy una profesional de la psicología, pero no se puede dejar que las fantasías interfieran en nuestro día a día porque nos impiden vivirlo plenamente. Un saludo.

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